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¿Que es la terapia cráneosacral?
La terapia cráneosacral biodinámica es una terapia
creada a partir de la osteopatía craneal de W. G. Sutherland, posteriormente
desarrollada por John Upledger y Franklyn Sills. Ellos postulaban que en el
interior del cráneo existe un ritmo respiratorio que consiste en unas suaves
pulsaciones de aproximadamente 6 a 12 ciclos por minuto, producido por la
fluctuación del líquido céfalo raquídeo (L.C.R.). Este líquido circula por la
membrana dural rodeando los huesos craneales, envolviendo al cerebro, médula
espinal y todos los nervios raquídeos, expandiéndose así por todo el organismo.
El recorrido de este líquido lo hace bajando desde el cráneo por la médula
espinal hasta el sacro y viceversa, hasta nuevamente llegar al cráneo. Es por
esta razón por la que los huesos craneales y sacro entre otros, tienen
movimiento propio permitiendo un movimiento de expansión y contracción,
afectando a órganos y tejidos corporales.
A demás de estas suaves pulsaciones por minuto,
existen otros movimientos craneales aún mas suaves y profundos llamados mareas,
que serán las que mas nos acompañen durante el trabajo cráneosacral a demás de
ser fundamentales para el trabajo biodinámico. El papel de los fluidos, en este
caso el líquido céfalo raquídeo (L.C.R.) desempeñan una función importante en la
distribución de nuestra potencia biodinámica.

¿En que consiste la terapia cráneosacral?
La terapia cráneosacral, es una técnica manual muy sutil que ayuda al cuerpo a
restablecer sus procesos naturales de equilibrio y curación. La técnica de
palpación y trabajo del terapeuta es muy suave y esto permite ayudar a liberar
al cuerpo sus resistencias y bloqueos. Esta palpación puede realizarse en
diferentes puntos del cuerpo (cráneo, sacro, pies, diafragma) desde la cual
vamos a recibir los diferentes estados de tensión. El terapeuta cráneosacral
detecta e interpreta estos ritmos de expansión y contracción y mediante una
delicada palpación, recibiendo información de todo el organismo a modo de
ritmos, pulsaciones, ondulaciones, etc. De esta manera detectamos las zonas de
bloqueo o resistencia. La falta de movilidad en ciertas áreas de este ritmo,
indica una disfunción en esa zona.
Este ritmo comienza durante el desarrollo
embrionario y es la propia memoria del tejido la que se encarga de ser
reproducido a lo largo de su vida. Este movimiento es transmitido a lo largo de
todo el cuerpo por mediación del tejido fascial.
En el interior del cuerpo todo se relaciona a través de un sistema de fascias,
que están interconectadas entre si. De esta manera cuando existe una disfunción
en algún punto concreto, esta tiene una repercusión en todo el organismo a
través de la continuidad de toda la fascia. Un terapeuta cráneosacral
experimentado puede recibir información y tratar un bloqueo fascial en un área
del cuerpo, trabajando desde otra zona distinta y opuesta al área de disfunción
obteniendo grandes resultados.
La técnica de palpación es muy suave, y permite ayudar a liberar al cuerpo de sus resistencias
y bloqueos. La terapia cráneosacral actúa como un proceso de auto regulación del
paciente, el terapeuta va al estimular este proceso conectando con su sistema,
proporcionando los recursos necesarios para que el cuerpo supere todas las
barreras y obstáculos consiguiendo el equilibrio y así su curación.
Mediante esta forma de trabajo, es sorprendente comprobar como podemos tratar un
problema físico tal como una hernia discal, un problema agudo de cervicales, un
simple esquince de tobillo o cualquier disfunción a nivel físico u orgánico, que
tratando convencionalmente no logramos corregir. Utilizando esta terapia, nos
damos cuenta de que viene producido por un problema de fondo, donde el patrón
emocional repercute directamente en problema.

¿Podemos resolver procesos emocionales con la terapia cráneosacral?
El tratamiento “cráneosacral biodinámico”, es un trabajo muy profundo donde muy
a menudo vamos a trabajar con las emociones y actitudes personales que pueden
ser producidas por experiencias emocionales traumáticas. Nuestros estados
emocionales, por estrés, excitación, represión, se van a reflejar en patrones y
posturas musculares características llamado “memoria del tejido”. Incluso
traumas físicos y emocionales del pasado están reflejados nuestros tejidos, que
denominamos “nudos energéticos”.
Muchos pacientes se someten a terapia cráneosacral por un dolor concreto y a lo largo
del tratamiento, el paciente reconoce que este dolor es producido de un problema
emocional, siendo este el causante de su dolencia física. Con la ayuda de esta
terapia ayudamos a liberar todos los procesos producidos por el trauma, durante
en el proceso de las sesiones se produce una “liberación somato emocional” que
nos lleva al fondo del problema. Muchos síntomas crónicos de estrés o traumas
físicos y emocionales tienen su origen en el pasado. Con la ayuda de la terapia
cráneosacral ayudamos al cuerpo a liberar esos “nudos energéticos” y liberar el
proceso emocional, resolviéndose patrones inerciales.
Es muy frecuente que los terapeutas
cráneosacrales trabajen más directamente con los aspectos emocionales y
psicológicos de la enfermedad. En esta forma de trabajo cráneosacral es muy
habitual tratar los llamados “quistes o nudos energéticos”. A medida que
solucionamos el problema los tejidos del paciente se van liberando, pudiendo
llegar a este utilizando diferentes formas de trabajo que se podrán realizar en
puntos fisiológicos y energéticos importantes para el cuerpo.

¿Como se comportan las lesiones en los huesos craneales?
En el cráneo existen 28 huesos y más de 100 articulaciones, estos
huesos se articulan entre si por mediación de suturas, debido a ello es posible
que algunos huesos queden mal posicionados, alineados, o que exista restricción
en alguno de ellos. De la base del cráneo parten 43 pares de nervios craneales,
de los cuales los 12 primeros constituyen los nervios craneales y los 31
restantes son los nervios raquídeos que emergen de la columna vertebral.
Cualquier alteración en el movimiento de los huesos del cráneo como consecuencia
de un traumatismo o tensión de las membranas meníngeas, puede comprimir o
irritar un nervio craneal, creando numerosas patologías como, cefaleas,
migrañas, alteración del sistema nervioso e inmunológico, etc.
El interior del cráneo, está rodeado de membranas intracraneales
que a su vez tapizan el cerebro. Estas membranas descienden a través de la
columna vertebral rodeando así y protegiendo a la médula espinal. La función de
estas membranas consiste en controlar el movimiento de los huesos del cráneo y
sacro a través de su relación existente, así como limitarlo.
Cuando un hueso craneal esta desalineado o queda bloqueado, produce
un cambio de tensión en la membrana o viceversa, y esta llega a producir una
tracción a lo largo de la misma hasta encontrar un punto de calma y en ese punto
desarrollar una patología. Que aún siendo tratada desde fuera o desde donde
tenemos la molestia, ésta no remite hasta no tratar la causa que lo provoca.
Este tipo de lesiones, debido a un cambio de tensión de las
membranas de tensión recíproca, en ocasiones son las responsables de producir
las conocidas escoliosis idiopáticas, o de origen desconocido. Debido a un
exceso de tensión, esta membrana produce cambios de forma a través de la columna
creando adaptaciones en toda ella, produciendo deformaciones en la misma, siendo
conocidas como escoliosis.
Existe una relación directa entre los huesos del cráneo y los demás
huesos, llegando incluso a poder corregir cualquier alteración del sistema
trabajando con esta técnica. Actualmente muchos desequilibrios se originan en
los huesos del cráneo.

¿Poseen cierta flexibilidad los huesos craneales?
Los anatomistas británicos afirmaban que los huesos del cráneo
estaban soldados, ya que así aparecía en disecciones. Esta creencia aun
persiste, sin embargo fueron los anatomistas italianos, los que a principios de
los años 20 ya se dieron cuenta de que esta afirmación no era cierta. La
diferencia erradicaba en que estos últimos estudiaban con cadáveres recientes,
por lo tanto no había dado tiempo a que sus suturas se cerrasen completamente,
pudiendo ver que el tejido era mucho mas elástico, con muchos más vasos
sanguíneos para que los huesos posean cierta maleabilidad. Los huesos del cráneo
no se fusionan, excepto en condiciones enfermas a lo largo de la vida. Algunos
cirujanos se han dado cuenta que al operar un cráneo hay algo que se mueve de
forma rítmica y constante, como si de un ciclo respiratorio se tratase. Este
ciclo de movimiento del impulso rítmico craneal es de 6 a 14 ciclos por minuto,
de forma suave y casi imperceptible.

¿Cómo afecta a un recién nacido?
Los huesos de una persona viva son flexibles y aceptan una cierta
deformidad. Desde el momento del nacimiento, cuando el bebe sale por el canal
pélvico los huesos de su cráneo se deforman, si a esto le sumamos que durante el
nacimiento han sido utilizados instrumentos como fórceps o ventosas, esta
deformación se agudiza aun más. Aunque poco a poco, los pequeños huesos o
fontanelas van retornando a su posición, puede haber alguna restricción de
alguno de ellos, creando así lesiones que en algunos casos pueden llegar a ser
irreversibles como hemiplejias, parálisis, etc.
Pongamos un ejemplo. Un recién nacido de parto natural, que por
desequilibrios de la pelvis de la madre, padece una lesión funcional en los
cóndilos occipitales. Su postura va a ser encorvada, el diafragma y la cadena
visceral central se retrae y las vértebras dorsales superiores se lesionaran en
anterioridad. Con el tiempo sus lesiones adaptativas se convertirán en lesiones
de segundo grado, bloqueos importantes, perdida de vitalidad, y así sus
fijaciones en estomago, hígado, duodeno, derivaran una úlcera o hepatitis
sumándole cuestiones alimentarias, emocionales, etc. Así poco apoco el organismo
va sumando compensaciones a partir de la lesión original, y estas lesiones se
van convirtiendo en primarias. Cuánto más tiempo lesionado, mayor es el gasto
energético necesario para mantener el equilibrio, con los años la capacidad
energética es menor y los trastornos se vuelven más insoportables. La única
manera de solucionar el problema es buscar la causa y tratarla, suprimiendo las
adaptaciones.
Mediante técnicas de palpación craneal, podemos percibir cualquier
restricción de movilidad en alguna de las suturas craneales, e incluso poder ser
modificado para su corrección.

¿Qué profesional está cualificado para realizar este trabajo?
No todos los osteópatas están formados en terapia cráneosacral
biodinámica. Pese a que la formación de un osteópata incluye la osteopatía
craneal, existen diferencias entre ambas. La osteopatía craneal se trabaja bajo
un concepto más mecánico, movilizando suturas a fin de ser corregidas. La
terapia cráneosacral biodinámica utiliza las fuerzas intrínsecas del cuerpo,
actuando como un sistema de auto regulación, como ya hemos explicado. Pese a que
aparentemente son similares, existen multitud de diferencias entre la mecánica y
la biodinámica, y no deben ser confundidas.
Por lo tanto, la formación de terapia cráneosacral biodinámica se
puede considerar una formación de postgrado. Aunque no necesariamente es
exclusiva de los osteópatas, ya que la terapia cráneosacral no tiene nada que
ver con la osteopatía clásica. Actualmente existen muchos terapeutas
cráneosacrales formados en esta terapia, que no guardan relación alguna con la
osteopatía. Este trabajo debe de realizarlo un terapeuta cráneosacral formado y
experimentado esta técnica biodinámica. Este micro movimiento solamente puede
ser percibido por unas manos entrenadas en esta terapia.
Al igual que algunos animales poseen una mejor agudeza visual que
los humanos, o un oído más desarrollado que el nuestro, es fácilmente entender
que ciertas personas tienen los sentidos más desarrolladas que otras. Como por
ejemplo las personas invidentes, que a falta del sentido de la vista, han
agudizado otros sentidos como el tacto, el oído, la percepción del espacio entre
otros. Todo lo que no se utiliza, con el tiempo se atrofia. Por ello nuestra
sensibilidad táctil es tan rudimentaria y de ahí la incredulidad inicial ante
esta técnica de tratamiento.
Durante estos últimos años, el interés por la terapia cráneosacral
ha crecido enormemente por terapeutas y es cada vez más conocido y solicitado
por pacientes.

Historia de la osteopatía craneal.
El Dr. Sutherland nació en el año 1873 en Minnesota. En 1895
comenzó sus estudios de osteopatía siendo discípulo del Dr.Still, se gradúa en
1898 a la edad de 25 años. La osteopatía craneal fue desarrollada por William
Garner Shuterland, fue alumno de Andrew Taylor Still.
Shuterland, siendo muy
joven, para ayudar a su familia es empleado como aprendiz en un periódico
local. Ejerce la profesión de periodista hasta 1898.
En el año 1897, mientras
trabajaba como periodista, Sutherland oye hablar por primera vez de la
osteopatía. Un amigo, cuya familia conoce bien a la familia de Still, elogia sus
méritos. Interesado por esta técnica, acude a una conferencia que dan dos
osteópatas, Edward C. Pickler y Charles Still, hijo del Dr. Still. Sutherland
queda impresionado por las posibilidades de esta doctrina y por la calidad de
los conferenciantes.
Sutherland decide abandonar
una profesión que le ha permitido adquirir un reconocimiento social, para
introducirse en un campo diferente, controvertido, sin beneficios…En agosto de
1989 comienza su formación en la escuela de Kirksville, durante los dos años que
era exigido por aquella época. El 28 de junio de 1900 Sutherland recibe su
diploma de osteópata de las manos de Still.
Este trabajo comenzó en los
años treinta, Shuterland dio un gran impulso a la osteopatía al descubrir la
existencia de un movimiento craneal, al que denominó movimiento respiratorio
primario. (M. R. P.)
Sutherland se sentía
fascinado por la arquitectura del cráneo humano. En una ocasión, al intentar
desmontar un cráneo, se dio cuenta que las suturas estaban biseladas como si se
hubieran diseñado para permitir un movimiento de apertura y cierre, moviéndose
unos en relación con los otros.
Convencido entonces de que
si estas suturas se mantienen abiertas a lo largo de la vida, debía ser por
algo, y estaba convencido de que los huesos del cráneo estaban concebidos para
permitir cierto movimiento. En contra de la teoría médica de la época, que
afirmaban que el cráneo de un adulto normal estaban soldados y por lo tanto sin
movimiento, a excepción de la A.T.M.
Decidió entonces
experimentar consigo mismo. Diseño un casco de correas de cuero, que le
permitían abrir y cerrar las mismas, para así bloquear y desbloquear los huesos
craneales a fin de estudiar sus consecuencias. Este casco lo tuvo puesto durante
varios días. Al mantener apretadas las correas, producía bloqueos en los huesos
craneales y con ello se manifestaban diversos dolores como, dolor de cabeza,
nauseas, migrañas, dolores diversos en articulaciones y musculares, además de
irritabilidad, estados de depresión, nerviosismo, etc. Al liberar y corregir
estos bloqueos los síntomas desaparecían.
Respecto a una de esas
lesiones, su esposa escribiría: “a lo largo del periodo de reacciones, Will, no
fue el mismo. Estaba extremadamente nervioso, tenso y fácilmente irritable. Esto
contrastaba mucho con su equilibrio, su calma y su cortesía habitual. El color
de su piel había variado, a veces estaba muy pálido y su expresión cambiaba…”
Afortunadamente el conocimiento de los mecanismos implicados es tal, que sabe
como corregir las lesiones, de forma que al mismo tiempo estudia las
consecuencias de las diferentes lesiones.
Posteriormente lo pone en
práctica con otras personas, constatando las mismas molestias. Prueba en primer
lugar con su madre y sus hermanos. Como sus resultados son alentadores, decide
tratar algunos pacientes. Los resultados son tan favorables que su fama crece
muy rápidamente entre sus pacientes.
También observó que se
producían bloqueos en la parte lumbar y pélvica, dándose cuenta así de que la
movilidad sacra estaba sincronizada con la movilidad craneal.
Sutherland observó que en
el interior de cráneo existían unos ciclos de movimiento sincronizados, estos
movimientos son de muy corta amplitud de apertura y cierre. Bloqueando este
mecanismo aparecían perturbaciones. Estos ciclos coinciden con las fases de
inspiración y expiración pulmonar.
En el año 1929 decide hablar
de su método, enfrentándose a la incomprensión e incredulidad del cuerpo médico,
e incluso con la oposición de sus compañeros osteópatas. Pese a sus grandes
investigaciones y a pesar de sus éxitos clínicos evidentes, se le reprocha que
no se apoya sobre bases científicas.
En la década de los años 40
la primera escuela osteopática de los Estados Unidos empezó a ofrecer un curso
de post-grado llamado “ Osteopatía en el campo craneal” dirigido por el Dr.
Sutherland. Esta nueva practica fue conocida como osteopatía craneal.
Shuterland desarrolló un
completo método de técnicas de diagnostico y de tratamiento, que posteriormente
fueron mejoradas, siendo estas la base de toda formación en terapia craneal.
Osteopatía craneal mecánica y la terapia biodinámica craneosacral.
Es conveniente aclarar que
existen dos ramas bien diferenciadas en el concepto craneal, la osteopatía
craneal y la terapia biodinámica craneosacral. Entre ellas existe una mezcla que
podría denominarse terapia craneal biomecánica.
No hay que confundir con
la “terapia craneosacral biodinámica”. Aunque las dos son perfectamente validas,
el concepto es muy distinto.
Con osteopatía craneal, es
el terapeuta quien moviliza y corrige, mientras que el método biodinámico, las
fuerzas intrínsecas del cuerpo son las que actúan como un sistema de
autorregulación. Ambas técnicas están desarrolladas en sus respectivos
apartados.
¿Que es la osteopatía craneal mecánica?
La osteopatía craneal
“mecánica”, se basa en la incorrecta articulación de los huesos craneales entre
si, debido a que una incorrecta posición en alguna de las suturas craneales
ocasiona compresión en dichas suturas.
El movimiento de cada
articulación craneal es muy limitado, pero si tenemos en cuenta que existen más
de 100 articulaciones en el cráneo, el movimiento total lo hace un movimiento
muy amplio.
El cráneo es una caja ósea
estructural, compuesta por huesos pares e impares, que se articulan entre si.
Donde los huesos impares durante la inspiración tienen una rotación interna y
los huesos pares rotan externamente.
La osteopatía craneal
permite ajustar las suturas craneales mediante técnicas de corrección muy
precisas, que dependiendo de las fases de respiración podemos incidir en su
apertura o cierre, desbloqueando así las suturas y permitiendo el libre
movimiento articular.
Para que tengamos una idea
de la repercusión que puede tener, podríamos decir que una migraña, o cefalea
puede ser debida a un bloqueo articular entre el hueso temporal y el hueso
occipital, ocasionando un estrechamiento por tensiones anormales. Entre estos
huesos se encuentra el agujero rasgado posterior, por donde pasan los IX, X, y
XI par de nervios craneales y la vena yugular interna.
Una presión sobre la vena
yugular a nivel del agujero rasgado posterior, acarreará un aumento de la
presión en el líquido de retorno, así como un aumento del volumen sanguíneo en
el cráneo. Provocando dolores de cabeza, presión detrás de los ojos, etc.
Esta presión también
afecta a los nervios craneales anteriormente mencionados, ocasionando: dolores
de cabeza, pérdidas de conocimiento, palpitaciones cardiacas, dolores
importantes en el oído, así como pitidos. Contracturas musculares en los
músculos que inerva, en esternocleidomastoideo y trapecios, que debido a sus
inserciones van a agravar y mantener la disfunción del agujero rasgado
posterior.
Es muy corriente encontrar
a niños con estrabismo, que tras ser diagnosticados presentan una alteración en
el agujero rasgado posterior, perturbando así la salida del nervio. Tras ser
corregida esta disfunción, el estrabismo se corrige.
¿Esta afectación que puede causar?
Por cada fase de
inspiración y expiración existe un movimiento de rotación interna o externa,
también podemos llamarlo apertura o cierre.
Esta modificación también
se manifiesta a lo largo de la columna vertebral, pudiendo generar alteraciones
a distancia. Por ejemplo, una fuerte tensión en las aponeurosis de la base del
cráneo puede ser el factor más importante en la génesis de las escoliosis en los
niños, pudiendo ser esa la causa de todas las malas actitudes posturales en la
infancia.
Las tensiones anormales en
las membranas durales pueden provocar múltiples disfunciones a causa de los
vasos y nervios que las atraviesa, acogiendo importantes senos venosos en el
interior de sus inserciones.
Este movimiento es similar
al mecanismo de ruedas dentadas de cualquier máquina, como por ejemplo el
funcionamiento de un reloj. Este funcionamiento permite que todo el sistema
craneal esté en continuo movimiento, articulándose entre si. Es por ello, que
un bloqueo en una articulación craneal ocasione una lesión en cadena,
perturbando a toda la estructura.
Estas técnicas se realizan
con una precisa manipulación, teniendo en cuenta los ejes de movimiento de los
huesos craneales y el tipo de articulación con la que estamos trabajando.
Hay que puntualizar que la osteopatía craneal se realiza partiendo de un método de
trabajo mecánico, movilizando las suturas teniendo en cuenta las técnicas de
desbloqueo o desenganche.
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